Escribe tu papel en la historia

Actualizado: 5 de may de 2020

Es inevitable en estos días no pensar en nuestra fragilidad como especie humana. Mucho se ha hablado acerca del origen de este virus que se ha convertido en una pandemia mundial y que está haciendo estragos en nuestras vidas.



También se ha hablado mucho sobre su origen y sobre ello existen varias teorías. Algunos piensan que ha sido promovido por el gobierno chino, provocando una especie de guerra biológica para crecer económicamente, otros apuntan a experimentos farmacéuticos y otros tantos hablan sobre la alimentación de esos países orientales, apuntando a que en su dieta usan muchos animales que no deberían ser usados como alimentos. Los más devotos hablan de un castigo de Dios, de darnos nuestro merecido por abusos al planeta y a la vida en general, y los más trascendentales apuntan a que la madre tierra, cansada de ser maltratada por los humanos, simplemente necesitaba un descanso.


Sinceramente poco nos importa, por el momento, como ha surgido el problema, puede que se encuentren responsables o caiga en el olvido por la dificultad que entraña o simplemente por los intereses de los cuales no llegamos al entendimiento.


Lo que tenemos claro es que este hecho inesperado, nos ha caído como un jarro de agua fría a nuestra civilización y más en concreto a nuestro mundo más cercano e íntimo. Hoy por hoy no nos importa el “cuando” ni el “porqué”, pero si el “cómo “este evento nos está haciendo más conscientes de lo que tememos perder, y es que el ser humano tiene muchas cualidades pero también muchos fallos y por duro que resulte, a veces nos hace falta pasar por lo malo para darnos cuenta de lo privilegiados que somos.


Hoy tememos perder todo por lo que antes nos quejábamos: trabajo, pareja, familia, amigos etc. Hoy quedan atrás los días en los que corríamos frenéticos y luchábamos contra el tiempo con prisas, estrés y ansiedad, porque era muy importante todo lo que necesitábamos hacer. Hoy en día recordamos eso como un tiempo lejano y ya solo deseamos lo que nos ha sido arrebatado: amor, besos, abrazos y libertad.


Lo que está claro es que sea cual sea el origen de todo esto, hoy nos damos cuenta de lo valioso que es el tiempo con nuestros seres queridos, nuestros amigos, hijos, parejas, padres y sobre todo la importancia que tienen nuestros abuelos. Aquellos a los que ya no había tiempo de visitar o de aprovechar ese tiempo que les queda en nuestro mundo. Hoy los lloramos porque no tenemos más tiempo con ellos y porque este suceso supera sus frágiles vidas.


En estos días hemos visto la cara más amistosa de la especie humana, y es digno de admirar, ya esto nos hace darnos cuenta de lo grande que somos como especie. Hoy somos más conscientes de que con solidaridad, empatía, compañerismo y unión, podremos hacer grandes cosas. De hecho estamos viendo como ahora cuidamos más de los demás que antes. Respetamos más a los que trabajan día a día para hacer nuestras vidas más fáciles e incluso poniendo en riesgo su salud y las de sus familias por el bien de la comunidad.


Esto pasará sin duda, la especie humana ha pasado por multitud de crisis en su historia y esta no será la que acabe con ella, pero si podemos aprovecharla para hacernos más conscientes de la huella que dejamos a nuestro paso por el planeta.


Creemos que no es momento de buscar culpables, pero si mirar hacia nuestro interior y buscar soluciones de cómo podemos mejorar este mundo. Hemos sido testigos de cómo la naturaleza ha hablado y ha hecho presencia en estos días de confinamiento, sea como sea lo que ha pasado, la Madre Tierra necesitaba un respiro, y lo ha mostrado limpiando sus cielos, mares y montañas, esto no es más que una muestra de cómo nosotros hacemos daño a nuestro hogar.



Se ha demostrado que nuestra actividad humana es en gran parte responsable del calentamiento global. También se hace patente que el deshielo de los polos es un hecho y ahora se teme por ciertas bacterias que habitan bajo ese permafrost y del impacto que podrían tener en la humanidad, sobre todo ahora con esta pandemia que nos acecha.


Hoy queremos que cuando todo esto acabe, que acabará, sigamos ayudándonos todos como se ha visto estos días y crear esa conciencia de unión con nuestro alrededor. No podemos olvidar añadir a esta lista a alguien más: nuestra Madre Tierra, que sin duda es el organismo vivo más importante del cual nacemos todos y al que todos debemos nuestra vida.


Queda en nuestras manos decidir qué papel interpretaremos en el futuro: ser como un virus que destruye al planeta o un ser que coexista con su hogar en armonía.



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