¿Volver a la normalidad?



Estos meses estamos un poco saturados de tanta información y no queremos redundar en lo mismo, pero si queremos hablarte de esa normalidad que tanto anhelamos.


En los momentos actuales es un sentimiento compartido por muchos la vuelta a nuestra normalidad y a los quehaceres diarios, pero lanzamos una pregunta…


¿Qué tipo de normalidad?


Lo que es un hecho es que esta pandemia nos ha servido de maestra, y nos ha enseñado que nos estábamos olvidando de nosotros mismos, de nuestra esencia y nuestra conexión con los nuestros, con la tierra y en definitiva la vida.


Nuestra maestra en la desgracia nos ha hecho estar con nosotros mismos y mirar hacia nuestros adentros. Por eso hemos añadido a nuestra vida algunos aprendizajes que merecen ser destacados:


Hemos descubierto la meditación. Si, sabemos que ha sido difícil, sobre todo por esa incomodidad que se siente ante lo desconocido, el estar solos con nosotros mismos y con ese silencio que a veces asusta. Pero has de saber que la práctica es fundamental y hay que trabajarla como quien cuida un jardín, sabiendo que dará sus hermosos frutos. De hecho hay muchos estudios científicos que nos hablan de sus beneficios, tales como la reducción del estrés, la ansiedad y que funciona como una efectiva píldora antidepresiva. (Liebert Pub, 2006; Jama Network, 2014).


Del mismo modo, gracias a esta situación hemos vuelto a recuperar la importancia de los besos y los abrazos, los cuales llegamos a pasarlos por alto, dejaron de significar y de tener el valor de lo que verdaderamente son: una muestra de amor. Aquí en Andalucía estamos acostumbrados a saludar con mucho afecto y para muchos no ha sido fácil adaptarse a las nuevas circunstancias.


Otro de los aprendizajes importantes ha sido el de valorar más la naturaleza, la cual ha florecido con toda su fuerza mientras estábamos confinados. La bajada en los niveles de contaminación ha contribuido a aguas claras y menos turbias en muchas partes del mundo como en Venecia, hemos podido ver a animales salvajes que han paseado libremente por zonas normalmente invadidas por la especie humana, como zorros en las calles de Londres o pavos reales por las calles de Madrid.



El ritmo acelerado de la vida actual ha hecho que cada vez pasemos menos tiempo con nuestros seres queridos y esto contribuye a una mayor desintegración familiar. Nos ha hecho darnos cuenta que nuestra familia tiene una importancia que habíamos olvidado, viendo día a día como familias y amigos que no se hablaban se preocupan los unos por los otros, temiendo el tiempo perdido.


Hemos aprendido que todas las personas son importantes y vitales, de hecho nos necesitamos los unos a los otros. La sociedad ha empezado a valorar más a ciertos colectivos, como al personal sanitario quienes son vitales para el normal funcionamiento y estabilidad de una sociedad.


Del mismo modo hemos aprendido que podemos vivir con menos, a pesar de que la sociedad nos impulsa hacia el derroche. También hemos descubierto que no necesitamos tantas cosas en nuestras vidas y es innecesario siempre adquirir lo más nuevo en el mercado, como por ejemplo el último modelo del aparato electrónico más reciente. Cada vez hay más consciencia de que la presión de gastar por gastar es una mera estrategia de marketing y que no nos ayuda a ser más felices.


Estos son solo algunos ejemplos de lo que hemos aprendido de esta triste situación, pero estamos seguros que existen muchos más. Ante esto nos invade una pregunta: ¿de veras queremos a volver a esa normalidad que conocíamos?


En ecoHuelva no queremos volver esa normalidad, queremos aprovechar la enseñanza y evolucionar un poco más como especie, no queremos una evolución energética, industrial ni de poder.


Queremos una evolución de conciencia


Por eso pensamos que podemos ser mejores seres y cuando esto acabe seamos mejores entre todos nosotros y con nuestro planeta, reciclando, reutilizando, plantando, rescatando, ayudando y respetando.


Seamos conscientes de que todos los seres que estamos en la tierra tenemos una función vital y estamos conectados por una malla muy fina que, aunque no lleguemos a entenderla bien del todo, está ahí para sentirla.



El momento por el que todos estamos pasando no significa que vayamos a dejar de amarnos, besarnos, abrazarnos, querernos y de tener ese contacto que nos hace humanos, si no que tenemos un reto por delante: Cambiar la normalidad que conocíamos por otra repleta de nuevos descubrimientos y oportunidades.


Referencias:


Liebert Pub, 2006 https://www.liebertpub.com/doi/abs/10.1089/acm.2006.12.817


Jama Network, 2014

https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/1809754



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